Conclusiones 2010

Las mujeres cristianas latinoamericanas del siglo 21 son mujeres diferentes, son mujeres entendidas en los tiempos, convencidas que tienen un propósito por el cual han sido creadas. Que sus vidas no son un producto del azar o la casualidad pues una vez que formamos parte de su familia, todos sus caminos son dirigidos por Su Creador.
Son mujeres que entienden que se dio una siembra en la generación atrás, las cuales pagaron un alto precio para que nosotras tengamos el privilegio de estar donde estamos.
Conscientes que todo lo que hacemos o dejamos hacer, nuestras actitudes y aun nuestros pensamientos influyen y tienen una consecuencia determinando el destino de nuestra vida, nuestra familia, nuestra comunidad, nuestra nación y por supuesto la historia de nuestras generaciones.
Que a nosotras se nos ha encomendado traer el Reino, Su voluntad aquí a la tierra como está establecida en los cielos.
Mujeres protagónicas, llamadas a ser cabeza y no cola, a estar delante y no atrás, a tomar los puestos de autoridad en el lugar y tiempo que nos ha tocado vivir. Ahí en nuestras casas como madres, como esposas, como hijas, como suegras, como nueras, como tías, en nuestros lugares de trabajo como empleadas, como patronas, como profesionales. En cada área de sus vidas, las mujeres que conforman la Compañía de Mujeres son aquellas que saben que sobre sus vidas recae la responsabilidad de hacer una diferencia.
Mujeres excelentes en todo lo que hacen, mujeres esforzadas y valientes, amadas por Su Padre conocedoras de quienes son en Cristo, las hijas del único y sabio Dios, inmortal, invisible, creador de todo lo que existe. Real sacerdocio, nación santa, portadoras de toda autoridad y poder dado por Dios.
Esas somos las mujeres de la Compañía de Mujeres. A eso nos ha llamado el Señor y cada día son más las mujeres que dicen: Yo quiero ser esa madre de mi nación, porque para esta hora he llegado al reino.
Nuestra reunión anual de este año se llevó a cabo en la ciudad de Guatemala con un gran número de mujeres de diferentes naciones de América. Mujeres muy diferentes pero con un mismo sentir se dieron cita en la ciudad de Guatemala y a través de Ecovisat en los diferentes países para recibir instrucción, impartición y enseñanza.
Por 50 días el Señor nos comisionó a interceder por los niños y los jóvenes de nuestras amadas naciones de América Latina, por aquellos que no tienen quienes intercedan por ellos y los presente ante nuestro Padre con un clamor de madres. Nos convertimos en madres de nuestras naciones, dando a luz en el espíritu a una generación de niños y jóvenes de acuerdo al corazón de Dios.
Este clamor llego hasta el trono de la gracia como el de Ana aquel día en el templo cuando gemía ante Dios por un hijo, nosotras como una madre como un solo cuerpo en un mismo espíritu nos levantamos y recibimos paz pues El nos dio lo que le pedimos.
Como señal profética tuvimos un parto en la Compañía de mujeres. Raquel Acuña salmista y compositora que ha estado con nosotras desde el inició de la Compañía, dio a luz el primer día del evento en Guatemala inesperadamente. Fue una señal profética y con ella el Señor nos confirmaba que viene una generación de hombres y mujeres de Dios comprometidos con El, en los cuales no hay engaño, que quebrantarán el poder de la iniquidad y serán conocidos en el cielo pues no serán profetas de cuevas.Gracias Señor por tu fidelidad!
Tuvimos un tiempo realmente maravilloso. Las participaciones de las conferencistas fueron dirigidas por el Espíritu Santo y todo tuvo una secuencia que solo nuestro Padre puedotraer. Cindy, Candy, Teresita, Cecilia, Katherine, Ana, Sylvia y por supuesto el apóstol Rony Cháves fueron usados maravillosamente por el Señor. También tuvimos la participación del apóstol Harold Caballeros con una disertación muy elocuente y cargada de revelación.
Fue un tiempo maravilloso y el Señor nos dio mucho más abundantemente de lo que pedimos, El nos sorprendió y nos lleno de fe para creerle a Él, para creer que recibiremos lo que le hemos pedido y por eso tenemos paz.
Gracias a todas las que asistieron y a todas las que desde el lugar donde oyen la convocatoria han dicho aquí estoy Señor yo también quiero ser esa madre de Naciones.
Con amor,
Juanita